Yohrtzait: recuerda a un ser querido con nosotros

 

Nuestros sabios nos enseñan sobre la importancia y gran mitzvá de conmemorar la fecha de fallecimiento de nuestros deudos directos (padre, madre, cónyuge, hijos o hermanos). Esta fecha es conocida como Yohrtzait y en ella tenemos la oportunidad de dar gran mérito y alegría al alma de nuestros seres queridos.

La ley judía nos indica que hay dos fechas pertinentes al Yohrtzait:

  1. El Shabat anterior a la fecha del fallecimiento, donde un deudo directo sube a la lectura de la Torá en shajarit y en minjá se procede a recitar el rezo de “kel male rajamim”.
  2. El día mismo del fallecimiento donde un deudo directo recita kadish de duelo tanto en maariv, shajarit y minjá en la medida de lo posible y se coloca en la sinagoga una vela de 24 horas en memoria del ser querido.

Nuestra Comunidad te abre sus puertas para que puedas recordar a tu ser querido, y brindarle aún  mayor fuerza a través de la Mitzvá de Tzedaká, ya sea mediante donaciones directas  o el auspicio de algún Kidush, Seudá Shlishit o almuerzo. A su vez, te invitamos a coordinar un estudio de Mishnayot para la elevación del alma del difunto. Por supuesto en caso de no conocer hebreo o no saber cómo proceder, contáctanos para poder entregarte toda la ayuda necesaria.

Para realizar un Yohrtzait debes completar el formulario que se muestra abajo, con los siguientes datos:

– Nombre y apellido del difunto.

-Fecha hebrea del fallecimiento, correspondiente al día y fecha de este año.

 

 


Funerales y duelo

Las cinco etapas del duelo acompañan al deudo a través de su dolor

El primer período se extiende desde el momento de la muerte hasta el entierro (aninut), durante esta etapa la desesperación es más intensa. En este momento no sólo las amenidades sociales sino incluso mayores requerimientos religiosos positivos son cancelados en reconocimiento de las preocupaciones que tiene en mente el deudo.

La segunda etapa consiste en los tres primeros días después del entierro, días dedicados al llanto y la lamentación. Durante este período, la persona ni siquiera responde a los saludos y permanece dentro de su casa (excepto bajo ciertas circunstancias especiales). Es un momento en el cual de cierta manera no se alientan las visitas, porque es demasiado pronto para consolar a los deudos cuando la herida está tan fresca.

El tercero, es el período de Shivá, los siete días que siguen al entierro. (Este periodo más largo incluye los primeros tres días). Durante este tiempo la persona emerge de su estado de intenso dolor a un nuevo estado mental en el cual está preparado para hablar de su pérdida y a aceptar el consuelo de amigos y vecinos. Ahora el mundo se ensancha para la persona en luto. Si bien permanece dentro de la casa, expresando su dolor a través de la observancia de la avelut – vestir la prenda desgarrada, sentarse en una silla baja, no usar zapatos de cuero, no afeitarse ni arreglarse, recitar el Kadish- sus conocidos llegan a su hogar para expresar su simpatía ante su dolor. El congelamiento interior que llegó con la muerte de su ser querido comienza a fundirse. El aislamiento del mundo de gente y el repliegue interior comienza a relajarse en alguna medida y comienza a retornar la normalidad.

La cuarta es la etapa de los sheloshim, los 30 días después del entierro (que incluyen la Shivá). Después de la shivá se alienta a la persona a salir de su casa y volver a unirse a la sociedad, siempre reconociendo que todavía no transcurrió suficiente tiempo para volver a asumir relaciones sociales normales y completas… Generalmente sigue estando prohibido que los hombres se corten el cabello.

La quinta y última etapa es el período de doce meses (que incluye los sheloshim) durante los cuales las cosas vuelven a la normalidad y los negocios vuelven a convertirse en parte de la rutina, pero los sentimientos internos del deudo siguen lastimados por la ruptura  de la relación con un padre. Se restringe en este período los entretenimientos y las diversiones. Al concluir esta última etapa, el período de doce meses, no se espera que la persona continúe con el duelo excepto durante breves momentos cuando se observa izkor o iorzait (momentos especiales en los cuales se recuerda a la persona fallecida). De hecho, nuestra tradición reprende a la persona que guarda luto más allá del período prescripto.

 La Manera Judía sobre la Muerte y el Duelo, Maurice Lamm,